Por Miguel Cueva
Vinculación activa de alumnos de pregrado con las industrias y la formación de personal técnico como base del recurso humano del estado.
A fin de perfeccionar los roles y especialidades, la industria debe vincularse técnica, económica y cooperativamente con la universidad. Nuestras especialidades caen en el conformismo y no se vinculan con la economía nacional, porque no tenemos un acercamiento con la industria. No solucionamos problemas, esperamos «vivir» de ella…pero no transformamos realidades.
Nuestras industrias no se sienten vinculadas porque no se abre puentes para solucionar problemas. No estudiantes…ni representantes ni autoridades de turno tienen un plan paso a paso para esto..no hay modelo escalable que pueda replicarse en cada facultad.
Cada estudiante debería poder graduarse al evidenciar que su formación ha contribuido significativamente en una empresa. Sí, la tesis y los trabajos realizados importan..las publicaciones y demás, pero no debemos olvidar que todo muere si no hay calidad detrás de ello…no debemos confirmanos con repetir sino con transformar.
El mismo enfoque debería ser prioridad estatal…los recursos humanos están prestos a ser formados y moldeados de nuestras universidades. Al igual que la academia Diplomática, que forma y da soporte a los futuros embajadores; nuestra universidad deberia proporcionar y vincular al estado con la formación y producción de personal competente para engrandecer a la nación.
Un vínculo transformativo entre estado e industria, podría reflejarse en una mejora sustancial de la calidad del educando.
Por supuesto que esto requiere establecer metricas de desempeño, calificaciones de amplio espectro, y retiro de elementos.
Todos no pueden ser los mejores…pero requerimos que todos aspiren y demuestren eso, por lo que una motivación marcada puede enfocarse en esto.
Los más destacados de cada área siendo seleccionados para trabajar en el estado y ser formados para ver los grandes proyectos es un eje impulsor.
Porque impulsaría la competitividad, la excelencia y si es bien dirigido, la calidad del alumno.
Todo esto requiere una base en maestros y recursos, que no pueden ser asumimos simplemente por un convenio MARCO, sino por un plan quinquenal de objetivos estructurados.
De los 10000 postulantes de las diferentes escuelas, requerimos estructurar, 35 % con capacidades sobresalientes para la industria local privada, 30 % con capacidades destacadas para estudios de postgrado/doctorados y un 35% con perfil para el servicio de los ministerios.
Cada uno de estos perfiles, debe estar enfocados como en las selecciones y especialidades…y requiere un soporte de profesionales alineados a ello.
Debemos alinear a nuestro perfil de alumno a las necesidades que requerimos como nación y como sociedad.
Nuestro filtro no puede ser solo el examen de ingreso…también debe ser el diagnóstico de las capacidades de nuestros educandos.
Solo un % realmente tiene cualidades para ser investigadores y doctores, pero la gran mayoría no siente eso como prioridad.Muchos desean ser profesionales destacados y hacer empresa y renombre de otro modo.
A fin de evitar caer en el ostracismo, debemos enfocar, seleccionar ,separar, potenciar, y vincular y retroalimentar a nuestros alumnos hacia vínculos con la industria y el estado, para obtener de ellos los recursos para maestros, laboratorios e infraestructura, y proporcionarles a través de nuestra universidad gente idónea, con un perfil trabajado, con conocimiento y realidades sólidas, con capacidades sobresalientes al resto de universidades.
Porque hoy en día, la UNI ya no es la UNI…y no es culpa del maestro ni del profesor, únicamente; también lo es porque no tenemos ese vínculo recíproco.
Deja un comentario