Por Rafael Félix Mora Ramirez
La UNI se caracteriza por su sólida formación en ciencia, ingeniería y tecnología. Sin embargo, considero que esta formación puede fortalecerse mediante una mayor presencia de la filosofía, entendida no como un conocimiento separado de la ciencia, sino como una herramienta para analizar sus fundamentos, sus alcances y sus consecuencias.
La filosofía desarrolla el pensamiento crítico, la argumentación, la capacidad de formular preguntas y el análisis de problemas complejos. En la formación de ingenieros y científicos, estas capacidades son especialmente importantes porque permiten reflexionar no solo sobre cómo resolver un problema, sino también sobre por qué debe resolverse, qué consecuencias puede generar una determinada solución y qué responsabilidad tiene el profesional frente a la sociedad.
Por ello, propongo fortalecer la enseñanza de la filosofía en la UNI mediante cursos, seminarios, conferencias y espacios interdisciplinarios relacionados con filosofía de la ciencia, ética, epistemología, lógica, pensamiento crítico y filosofía de la tecnología. Estos espacios podrían vincularse directamente con problemas actuales como la inteligencia artificial, la automatización, el cambio climático, la minería, la energía, la investigación científica y el desarrollo tecnológico.
La intención no es disminuir la importancia de las ciencias ni de la ingeniería, sino complementarlas. Una universidad científica de excelencia también necesita profesionales capaces de cuestionar, argumentar, comprender los límites del conocimiento y evaluar críticamente el impacto de aquello que crean.
La filosofía no compite con la ciencia: le proporciona herramientas para comprender sus fundamentos, orientar sus decisiones y pensar responsablemente sus consecuencias.
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